Introducción: el fin del mito de la «mejor zapatilla de running»
Durante años, las marcas y los medios han intentado coronar la mejor zapatilla de running. Más ligera, más reactiva, con más amortiguación... Sin embargo, la ciencia es clara: no existe una única zapatilla perfecta para todos.
Cada corredor tiene una postura al correr, unos hábitos de entrenamiento, unos objetivos y unas preferencias sensoriales únicos.
Según Nigg et al. (2015), dos paradigmas clave explican esta realidad:
- La «trayectoria de movimiento preferida» (Preferred Movement Path), es decir, la trayectoria de movimiento natural que el cuerpo busca mantener.
- El «filtro de comodidad» (Comfort Filter), que sugiere que la comodidad es un indicador crucial de hasta qué punto una zapatilla se ajusta a la biomecánica del corredor.
En otras palabras, la mejor zapatilla no es la más nueva ni la más popular, sino la que se adapta a su manera de moverse.

¿Por qué personalizar el proceso de selección de la zapatilla?
Elegir la zapatilla de running adecuada va mucho más allá del estilo o de la preferencia por una marca. Es un proceso que debe tener en cuenta varias dimensiones clave:
1. Postura al correr
Cada corredor tiene una postura al correr única: ángulo de flexión de la rodilla, patrón de pisada, asimetrías, cadencia... Estos factores influyen directamente en cómo interactúa la zapatilla con el cuerpo.
Con herramientas de análisis de la carrera como Ochy, ahora es posible medir estos parámetros en menos de 60 segundos con solo un video grabado con un teléfono inteligente. Los datos obtenidos ayudan a recomendar la zapatilla que mejor se adapta a la mecánica de movimiento real del corredor.
2. Tipo de entrenamiento
La elección de la zapatilla también depende del terreno y la disciplina:
- Pista: prioridad a la reactividad y la ligereza.
- Carretera: amortiguación y estabilidad equilibradas.
- Trail: agarre, protección y durabilidad.
Los corredores que entrenan en varias superficies incluso pueden necesitar pares distintos para contextos distintos.
3. Frecuencia e intensidad
Un corredor que entrena cinco veces por semana no tiene las mismas necesidades que quien trota de forma ocasional. La durabilidad de la entresuela, la calidad de la amortiguación y la gestión de la fatiga se convierten en criterios esenciales.
La carga y la intensidad del entrenamiento son igual de importantes: quien corre 70 km por semana a ritmo constante somete su cuerpo a mucho más estrés que quien corre 25 km semanales a ritmo suave.
Cuanto mayores sean la intensidad y el kilometraje, más debe la elección de la zapatilla equilibrar rendimiento, protección y recuperación. Una mayor amortiguación o una estabilidad añadida pueden ayudar a prevenir la sobrecarga, mientras que los modelos más ligeros y reactivos son más adecuados para esfuerzos de velocidad o de competición.

4. Objetivos de carrera
El rendimiento y el placer no siempre requieren las mismas zapatillas.
Un deportista de élite desarrolla, a lo largo de los años, una estructura muscular y ósea capaz de absorber un estrés mecánico intenso: impactos repetidos, altas velocidades, transiciones rápidas.
En cambio, para un corredor aficionado, aplicar el mismo nivel de estrés sin la preparación suficiente puede aumentar el riesgo de lesión (tendinitis, periostitis tibial, sobrecarga articular...).
Por eso es crucial adaptar la elección de la zapatilla no solo a los objetivos de rendimiento, sino también al nivel de entrenamiento y a la tolerancia a la carga del corredor.
Un ejemplo real: cuando la ciencia se encuentra con la práctica
Durante el Maratón de Berlín, Khaldon Evans, director ejecutivo y cofundador de Ochy, realizó su propio análisis de la marcha con la aplicación.
Los resultados revelaron una aducción excesiva en ambas piernas, es decir, una tendencia de las rodillas a desplazarse ligeramente hacia fuera en cada zancada en lugar de mantenerse correctamente alineadas con la pierna. Esta desviación sutil, a menudo invisible a simple vista, puede provocar inestabilidad lateral y mayor estrés en las rodillas y las caderas con el tiempo.
Gracias a la recomendación automática de zapatillas de Ochy, Khaldon pudo descubrir un modelo con una suela que ofrecía un mejor control lateral y una estructura perfectamente adaptada a su dinámica de carrera específica.
Al ajustar su elección de zapatilla a sus datos reales de marcha, mejoró su estabilidad, comodidad y postura al correr durante toda la prueba.
Este es un ejemplo concreto de cómo la biomecánica aplicada al comercio minorista puede transformar un consejo subjetivo en recomendaciones objetivas basadas en datos.
Enlace del análisis: https://app.ochy.io/analysis/4e0a9b05-5e97-4db4-b9f3-d047f78f2a2d
Conclusión: una nueva era para la experiencia en tienda
La era del «talla única» ha terminado. Los corredores de hoy no solo quieren comprar zapatillas: quieren entender qué les queda bien y por qué.
Para las tiendas de running, esto crea una oportunidad única:
- Ofrecer una experiencia diferenciada, basada en la ciencia y la personalización.
- Generar confianza y fidelidad en los clientes.
- Y convertir cada análisis de la marcha en una venta, con herramientas rápidas e intuitivas como Ochy.
Con Ochy, cada corredor encuentra la zapatilla que realmente es adecuada para él.
Referencias
Nigg, B. M., Baltich, J., Hoerzer, S., & Enders, H. (2015). Running Shoes and Running Injuries: Mythbusting and a Proposal for Two New Paradigms: “Preferred Movement Path” and “Comfort Filter.” British Journal of Sports Medicine, 49(20), 1290–1294.