Al analizar la biomecánica de la carrera, un factor crítico que suele examinarse con atención es la caída pélvica. Entender la caída pélvica es esencial para identificar ineficiencias en la forma de correr, diagnosticar posibles riesgos de lesión y mejorar el rendimiento deportivo en general. Esta entrada del blog explica qué es la caída pélvica, cómo se calcula y por qué esta variable es importante en el análisis biomecánico.
¿Qué es la caída pélvica?
La caída pélvica, también conocida como caída pélvica contralateral, se refiere a la inclinación hacia abajo de la pelvis en el lado opuesto a la pierna de apoyo durante la fase de apoyo de la carrera. En términos más sencillos, cuando un pie está en contacto con el suelo, lo ideal es que la pelvis se mantenga relativamente equilibrada. Sin embargo, en algunos casos, el lado opuesto de la pelvis desciende más de lo esperado, lo que indica una caída pélvica.

Figura 1: Visualización de la caída pélvica desde una vista posterior
¿Por qué es importante la caída pélvica?
«Por cada aumento de 1° en la caída pélvica, la probabilidad de ser clasificado como lesionado aumentó un 80 %» (Bramah et al., 2018).
1. Indicador de debilidad muscular:
La caída pélvica suele indicar debilidad de los abductores de la cadera (Hannigan, 2014), como los músculos glúteos. Estos músculos son fundamentales para estabilizar la pelvis durante actividades sobre una sola pierna como correr (Burnet y Pidcoe, 2009; Preece et al., 2019).
2. Evaluación del riesgo de lesión:
Una caída pélvica excesiva puede aumentar el estrés sobre la zona lumbar, las caderas, las rodillas e incluso los tobillos. Puede contribuir a lesiones como el síndrome de la banda iliotibial (Fredericson et al., 2000), el síndrome de dolor patelofemoral (Souza & Powers, 2009; Willy et al. 2012), la tendinopatía del Aquiles (Bramah et al., 2018) y el dolor lumbar (Kendall et al. 2010).
3. Eficiencia del rendimiento:
Una pelvis estable contribuye a una mejor transferencia de energía y a una mayor eficiencia al correr. El movimiento innecesario, como una caída pélvica pronunciada, provoca un gasto de energía inútil y un menor rendimiento (Schache et al., 2001).
El debate en la literatura científica
La caída pélvica sigue siendo un tema debatido en la literatura científica. Algunos estudios (Hannigan, 2014; Frederisco et al., 2000, Bramah et al., 2018) sugieren que fortalecer los músculos clave puede reducir la caída pélvica, aliviar el dolor y disminuir el riesgo de lesiones. Sin embargo, otros (Burnet, 2008; Burnet y Pidcoe, 2009; Kendall et al., 2010) consideran que debería adoptarse un enfoque biomecánico más integral para mejorar la postura de los corredores. Esto subraya la necesidad de analizar la caída pélvica dentro de un marco biomecánico más amplio. El cuerpo puede utilizar la caída pélvica como estrategia compensatoria ante una desalineación en otra parte de la cadena cinética, ya sea en la parte superior o en la inferior del cuerpo. Por ello, evaluar la caída pélvica de forma aislada puede pasar por alto otros factores que contribuyen a la postura del corredor.
¿Cómo se mide la caída pélvica?
Desde una perspectiva biomecánica, la caída pélvica se cuantifica midiendo el ángulo formado entre una línea trazada a través de las espinas ilíacas posterosuperiores (EIPS) y la línea horizontal real de referencia (Pipkin et al., 2016).
Para poder registrar el ángulo de caída pélvica, se puede:
- Usar captura de movimiento con marcadores colocados a la altura de las EIPS. La captura de movimiento es precisa pero costosa, y normalmente solo está disponible en laboratorios de biomecánica especializados.

Figura 2: Representación en 2D de la caída pélvica contralateral en el apoyo medio mediante captura de movimiento. (A) corredor lesionado; (B) corredor sano (Bramah et al. 2018)
- Usar herramientas de análisis de video como Ochy, en las que se graba al corredor desde una vista posterior mientras corre en una cinta. Solo necesita un teléfono sencillo para grabarse y obtener un análisis rápido.

Figura 3: Representación en 2D de la caída pélvica contralateral en el apoyo medio con Ochy
¿Cómo puedo prevenir las lesiones?
1. Identifique su postura:
El primer paso es saber si tiene caída pélvica mediante un análisis biomecánico.
- Téngalo presente durante el entrenamiento:
Imagine un hilo que tira de la parte superior de su cabeza hacia arriba y ayuda a mantener la pelvis nivelada y estable mientras corre. Concéntrese en aterrizajes controlados: evite «desplomarse» sobre la pierna cuando el pie contacta con el suelo.
- Entrenamiento de fuerza:
La caída pélvica se ha asociado con debilidad de los abductores de la cadera (Frederisco et al.,2000; Hannigan, 2014). Fortalezca los músculos glúteos, los isquiotibiales, los aductores y los flexores de la cadera para mejorar la estabilidad pélvica. Ejercicios como las sentadillas a una pierna, las almejas (clamshells), los puentes de glúteos con empuje de cadera (hip thrusts) y las elevaciones de pierna tumbado de lado son especialmente eficaces.

Figura 4: Elevaciones de pierna tumbado de lado: ejemplo de entrenamiento de fuerza para evitar la caída pélvica
4. Flexibilidad y movilidad:
Incorpore rutinas de estiramiento para mantener la flexibilidad de los flexores de la cadera, los isquiotibiales y los músculos de la zona lumbar. Este equilibrio entre fuerza y flexibilidad favorece un control pélvico óptimo.

Figura 5: Ejemplo de estiramiento de los músculos de la cadera
5. Entrenamiento neuromuscular:
Practique ejercicios que mejoren el equilibrio y la propiocepción, como los apoyos sobre una pierna o los ejercicios dinámicos de estabilidad, para mejorar el control neuromuscular al correr.

Figura 6: Ejemplo de entrenamiento neuromuscular como propiocepción
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Conclusión
Vigilar la caída pélvica es un aspecto fundamental del análisis biomecánico en corredores. Aunque una caída pélvica excesiva se ha relacionado con debilidades musculares y un mayor riesgo de lesión, su papel sigue siendo objeto de debate en la literatura científica. Algunas investigaciones sugieren que fortalecer los músculos clave puede mitigar sus efectos, mientras que otros estudios indican que debería adoptarse un enfoque biomecánico más global para corregir la postura de los corredores. Por lo tanto, es importante que los corredores determinen si tienen caída pélvica; sin embargo, esta no debe evaluarse de forma aislada. Por el contrario, la caída pélvica debe considerarse dentro del contexto más amplio de la biomecánica general, ya que otras partes del cuerpo, como la cadena cinética superior e inferior, pueden influir en su presencia. Los corredores, los entrenadores y los clínicos deben adoptar un enfoque global al analizar y abordar la mecánica pélvica. Al considerar todos los factores que contribuyen, los corredores pueden optimizar su rendimiento y reducir el riesgo de lesión.
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Referencias
- Bramah, Christopher, Stephen J. Preece, Niamh Gill, and Lee Herrington. 2018. ‘Is There a Pathological Gait Associated With Common Soft Tissue Running Injuries?’ The American Journal of Sports Medicine 46 (12): 3023–31. https://doi.org/10.1177/0363546518793657.
- Burnet, Evie. 2008. ‘Frontal Plane Pelvic Drop in Runners: Causes and Clinical Implications’. Theses and Dissertations, January. https://doi.org/10.25772/BRSC-TP68.
- Burnet, Evie N., and Peter E. Pidcoe. 2009. ‘Isometric Gluteus Medius Muscle Torque and Frontal Plane Pelvic Motion during Running’. Journal of Sports Science & Medicine 8 (2): 284–88.
- Fredericson, Cookingham, Chaudhari, Dowdell, Oestreicher, and Sahrmann. 2000. ‘Hip Abductor Weakness in Distance Runners with Iliotibial Band Syndrome’. ResearchGate, October. https://doi.org/10.1097/00042752-200007000-00004.
- Hannigan, James. 2014. ‘The Relationship Between Hip Strength and Hip, Pelvis, and Trunk Kinematics in Healthy Runners’, September. https://hdl.handle.net/1794/18317.
- Kendall, Karen D., Christie Schmidt, and Reed Ferber. 2010. ‘The Relationship Between Hip-Abductor Strength and the Magnitude of Pelvic Drop in Patients With Low Back Pain’, November. https://doi.org/10.1123/jsr.19.4.422.
- Pipkin, Andrew, Kristy Kotecki, Scott Hetzel, and Bryan Heiderscheit. 2016. ‘Reliability of a Qualitative Video Analysis for Running’. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy 46 (7): 556–61. https://doi.org/10.2519/jospt.2016.6280.
- Preece, Elsais, Jones, and Herrington. 2019. ‘Abnormal Muscle Coordination Rather than Hip Abductor Muscle Weekness May Underlie Increased Pelvic Drop during Running’. In ResearchGate. https://www.researchgate.net/publication/336284814_ABNORMAL_MUSCLE_COORDINATION_RATHER_THAN_HIP_ABDUCTOR_MUSCLE_WEAKNESS_MAY_UNDERLIE_INCREASED_PELVIC_DROP_DURING_RUNNING.
- Schache, Anthony G., Peter D. Blanch, David A. Rath, Tim V. Wrigley, Roland Starr, and Kim L. Bennell. 2001. ‘A Comparison of Overground and Treadmill Running for Measuring the Three-Dimensional Kinematics of the Lumbo–Pelvic–Hip Complex’. Clinical Biomechanics 16 (8): 667–80. https://doi.org/10.1016/S0268-0033(01)00061-4.
- Souza, Richard B., and Christopher M. Powers. 2009. ‘Differences in Hip Kinematics, Muscle Strength, and Muscle Activation Between Subjects With and Without Patellofemoral Pain’. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy 39 (1): 12–19. https://doi.org/10.2519/jospt.2009.2885.
- Willy, Richard W., Kurt T. Manal, Erik E. Witvrouw, and Irene S. Davis. 2012. ‘Are Mechanics Different between Male and Female Runners with Patellofemoral Pain?’ Medicine and Science in Sports and Exercise 44 (11): 2165–71. https://doi.org/10.1249/MSS.0b013e3182629215.