Abducción y aducción de la rodilla al correr: cómo entenderlas, medirlas y prevenir lesiones

Correr es una de las formas de ejercicio más accesibles y practicadas, pero conlleva un alto riesgo de lesión. Los estudios indican que hasta un 70 % de los corredores sufren lesiones cada año (Van Gent et al., 2007), y que la rodilla es la parte del cuerpo más afectada, sobre todo en las corredoras (Sakaguchi et al., 2014). La abducción y la aducción de la rodilla son factores biomecánicos clave en el desarrollo de lesiones de rodilla. Comprender este movimiento, su papel en los mecanismos de lesión y las estrategias de prevención ayuda a los corredores a rendir mejor y a evitar lesiones.

Figura 1: (a) Abducción de la rodilla (valgo de rodilla). (b) Aducción de la rodilla (varo de rodilla) (Ferber y Macdonald, 2014).

¿Qué son la abducción y la aducción de la rodilla?

La abducción y la aducción de la rodilla se refieren a los movimientos laterales de la rodilla que se producen en el plano frontal (el plano vertical que divide el cuerpo en una mitad anterior y otra posterior).

Figura 2: Cuerpo humano en el plano frontal, con vistas anterior (imagen izquierda) y posterior (imagen derecha).

  • La abducción de la rodilla se produce cuando la tibia se aleja de la línea media del cuerpo. La rodilla se colapsa hacia dentro y la parte inferior de la pierna se desplaza hacia fuera. La abducción de la rodilla suele asociarse con la aducción de la cadera y la pronación del pie, una combinación conocida como valgo de rodilla o «rodillas en X».
  • La aducción de la rodilla es el movimiento contrario, en el que la tibia se acerca a la línea media del cuerpo (Perry y Burnfield, 2010). La aducción de la rodilla suele asociarse con la abducción de la cadera y la supinación del pie, una combinación conocida como varo de rodilla o «piernas arqueadas».

En actividades dinámicas como correr, estos movimientos pueden verse influidos por la posición de la cadera, el pie y el tobillo, pero también por la cadena superior, lo que contribuye a la estabilidad y alineación generales de la rodilla.

¿Por qué son importantes la abducción y la aducción de la rodilla?

Los ángulos de abducción y aducción de la rodilla influyen en la biomecánica de las extremidades inferiores y en el riesgo de lesión.

Una abducción de la rodilla excesiva se ha asociado con:

  • Dolor patelofemoral (DPF): Una rodilla que se colapsa hacia dentro altera la mecánica del cuádriceps, lo que puede contribuir al DPF (Powers, 2003; Huberti y Hayes, 1984; Elias et al., 2004).
  • Lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA): Las atletas con mayores ángulos de abducción de la rodilla y cargas de abducción elevadas tienen un mayor riesgo de lesiones del LCA (Hewett et al., 2005).
  • Mecanismos compensatorios: Los corredores con mayor abducción de la rodilla pueden mostrar una menor eversión del retropié (pronación) para contrarrestar el aumento de la aducción de la cadera, un fenómeno más pronunciado en las corredoras (Sakaguchi et al., 2014).

Aunque la abducción de la rodilla (valgo de rodilla) se menciona a menudo en relación con las lesiones al correr, la aducción de la rodilla (varo de rodilla) también influye en el riesgo de lesión, sobre todo en afecciones que afectan al compartimento lateral de la rodilla. Una mayor aducción de la rodilla al correr se ha relacionado con el síndrome de la banda iliotibial (SBIT) (Baker et al., 2018; Noehren et al., 2014), una lesión por sobreuso frecuente en los corredores.

Estos hallazgos sugieren que la posición de la rodilla no debe pasarse por alto al evaluar las lesiones relacionadas con la carrera. Abordar una abducción o aducción excesiva de la rodilla mediante entrenamiento de fuerza, reeducación neuromuscular y modificaciones de la marcha puede ayudar a reducir el riesgo de lesión y a mejorar la mecánica general de la carrera.

¿Cómo se miden la abducción y la aducción de la rodilla?

Las evaluaciones biomecánicas pueden cuantificar los ángulos de abducción y aducción de la rodilla durante la carrera. Estos análisis pueden realizarse:

  1. En laboratorio:
    • Con sistemas de captura de movimiento 3D: Se consideran el estándar de referencia para medir la cinemática articular.
    • Con sensores portátiles: Las unidades de medición inercial (IMU) registran dinámicamente los ángulos de la rodilla.

Figura 3: Ilustración de un laboratorio de biomecánica

  1. Con un profesional clínico:
    • Con análisis de video: Los clínicos y los entrenadores suelen usar imágenes en cámara lenta para evaluar la alineación de la rodilla.

Figura 4: Ilustración de una consulta clínica

  1. Por sí mismo:
    • Con análisis de movimiento sin marcadores: Herramientas de análisis de video con IA como Ochy ofrecen un análisis biomecánico que permite a los corredores identificar sus patrones de movimiento usando solo un teléfono inteligente. Obtenga más información en el sitio web de Ochy.

Figura 5: Ilustración de un análisis de carrera de Ochy

¿Cómo pueden los corredores prevenir las lesiones de rodilla?

1. Entrenamiento de fuerza

  • Fortalecimiento de cadera y core: Un programa de fortalecimiento de cadera de 6 semanas logró una disminución del 10 % del momento abductor de la rodilla al correr (Snyder et al., 2009).
  • Entrenamiento de estabilidad: Un programa de 8 semanas que incorporaba la toma de conciencia de la alineación de las extremidades inferiores redujo los momentos abductores de la cadera y de la rodilla en un 15 % y un 23 %, respectivamente (Earl y Hoch, 2011).
  • Ejercicios con carga de peso con retroalimentación visual, verbal y táctil: Un programa de entrenamiento del movimiento de 4 semanas redujo la mecánica de la rodilla y la cadera en el plano frontal asociada a las lesiones por correr (Wouters et al., 2012). Tras el entrenamiento, los corredores mostraron una disminución de 1,8° en el ángulo máximo de abducción de la rodilla (Wouters et al., 2012).

Puede encontrar muchos de estos ejercicios en la app de Ochy, que ofrece un entrenamiento de fuerza basado en su análisis de carrera: https://app.ochy.io/

2. Adaptación de la cadencia

  • Aumentar la cadencia de carrera puede reducir los ángulos de valgo de rodilla, lo que la convierte en una intervención sencilla y eficaz (Peterson et al., 2024).

Puede conocer su cadencia de carrera en las métricas que ofrece la app de Ochy (en el análisis de la vista lateral): https://app.ochy.io/

3. Entrenamiento neuromuscular

  • Los ejercicios pliométricos y los ejercicios neuromusculares pueden mejorar la estabilidad de las extremidades inferiores y reducir las fuerzas excesivas de abducción de la rodilla (Letafatkar et al. 2020).

Figura 6: Ejemplo de ejercicio pliométrico.

4. Pilates y trabajo de flexibilidad

  • Se ha demostrado que los ejercicios de Pilates en colchoneta mejoran el valgo de rodilla tras 12 semanas (Gonzales y Ortiz, 2023).

Conclusión

La abducción y la aducción de la rodilla desempeñan un papel crucial en la biomecánica de la carrera y en el riesgo de lesión. Aunque la abducción excesiva de la rodilla se vincula con lesiones como el DPF y las roturas del LCA, el fortalecimiento y los ajustes de la cadencia pueden ayudar a mitigar estos riesgos. Saber cómo evaluar y corregir la mecánica de la rodilla puede ayudar a los corredores a mejorar su rendimiento y a reducir las tasas de lesión.

Para analizar y optimizar su forma de correr de manera sencilla, considere usar Ochy, una app de análisis de video con IA que ofrece análisis de la biomecánica de la carrera y ejercicios de fortalecimiento muscular. Visite el sitio web de Ochy para obtener más información.

Referencias

  • Baker, Robert L., Richard B. Souza, Mitchell J. Rauh, Michael Fredericson, and Michael D. Rosenthal. 2018. ‘Differences in Knee and Hip Adduction and Hip Muscle Activation in Runners With and Without Iliotibial Band Syndrome’. PM & R: The Journal of Injury, Function, and Rehabilitation 10 (10): 1032–39. https://doi.org/10.1016/j.pmrj.2018.04.004.
  • Earl, Jennifer E., and Anne Z. Hoch. 2011. ‘A Proximal Strengthening Program Improves Pain, Function, and Biomechanics in Women with Patellofemoral Pain Syndrome’. The American Journal of Sports Medicine 39 (1): 154–63. https://doi.org/10.1177/0363546510379967.
  • Elias, John J., Jennifer A. Cech, David M. Weinstein, and Andrew J. Cosgrea. 2004. ‘Reducing the Lateral Force Acting on the Patella Does Not Consistently Decrease Patellofemoral Pressures’. The American Journal of Sports Medicine 32 (5): 1202–8. https://doi.org/10.1177/0363546503262167.
  • Ferber, Reed, and Shari Macdonald. 2014. Running Mechanics and Gait Analysis. Champaign, IL: Human Kinetics. https://doi.org/10.5040/9781718209732.
  • González, Jaime, and Alexis Ortiz. 2023. ‘Impact of Pilates Mat-Based Exercises on Knee Kinematics during Running’. Journal of Bodywork and Movement Therapies 33 (January):8–13. https://doi.org/10.1016/j.jbmt.2022.09.005.
  • Hewett, Timothy E., Gregory D. Myer, Kevin R. Ford, Robert S. Heidt, Angelo J. Colosimo, Scott G. McLean, Antonie J. van den Bogert, Mark V. Paterno, and Paul Succop. 2005. ‘Biomechanical Measures of Neuromuscular Control and Valgus Loading of the Knee Predict Anterior Cruciate Ligament Injury Risk in Female Athletes: A Prospective Study’. The American Journal of Sports Medicine 33 (4): 492–501. https://doi.org/10.1177/0363546504269591.
  • Huberti, H. H., and W. C. Hayes. 1984. ‘Patellofemoral Contact Pressures. The Influence of q-Angle and Tendofemoral Contact’. The Journal of Bone and Joint Surgery. American Volume 66 (5): 715–24.
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  • Noehren, Brian, Anne Schmitz, Ross Hempel, Carolyn Westlake, and William Black. 2014. ‘Assessment of Strength, Flexibility, and Running Mechanics in Men With Iliotibial Band Syndrome’. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy 44 (3): 217–22. https://doi.org/10.2519/jospt.2014.4991.
  • Perry, Jacquelin, and Judith M. Burnfield. 2010. Gait Analysis: Normal and Pathological Function, Second Edition. 2nd ed. Thorofare: SLACK, Incorporated.
  • Peterson, Jacob R., Collin R. Sanders, Nathan S. Reynolds, Conner A. Alford, Michael J. Platt, Jeffrey J. Parr, Felix Twum, James R. Burns, and David R. Dolbow. 2024. ‘Running Cadence and the Influence on Frontal Plane Knee Deviations’. Clinics and Practice 14 (6): 2491–98. https://doi.org/10.3390/clinpract14060195.
  • Powers, Christopher M. 2003. ‘The Influence of Altered Lower-Extremity Kinematics on Patellofemoral Joint Dysfunction: A Theoretical Perspective’. The Journal of Orthopaedic and Sports Physical Therapy 33 (11): 639–46. https://doi.org/10.2519/jospt.2003.33.11.639.
  • Sakaguchi, Masanori, Haruna Ogawa, Norifumi Shimizu, Hiroaki Kanehisa, Toshimasa Yanai, and Yasuo Kawakami. 2014. ‘Gender Differences in Hip and Ankle Joint Kinematics on Knee Abduction during Running’. European Journal of Sport Science 14 (S1): S302–9. https://doi.org/10.1080/17461391.2012.693953.
  • Snyder, Kelli R., Jennifer E. Earl, Kristian M. O’Connor, and Kyle T. Ebersole. 2009. ‘Resistance Training Is Accompanied by Increases in Hip Strength and Changes in Lower Extremity Biomechanics during Running’. Clinical Biomechanics 24 (1): 26–34. https://doi.org/10.1016/j.clinbiomech.2008.09.009.
  • Van Gent, R N, D Siem, M Van Middelkoop, A G Van Os, S M A Bierma-Zeinstra, and B W Koes. 2007. ‘Incidence and Determinants of Lower Extremity Running Injuries in Long Distance Runners: A Systematic Review’. British Journal of Sports Medicine 41 (8): 469–80. https://doi.org/10.1136/bjsm.2006.033548.
  • Wouters, Isaac, Thomas Almonroeder, Bryan DeJarlais, Andrew Laack, John D. Willson, and Thomas W. Kernozek. 2012. ‘Effects of a Movement Training Program on Hip and Knee Joint Frontal Plane Running Mechanics’. International Journal of Sports Physical Therapy 7 (6): 637–46.

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